jueves, 6 de mayo de 2010

Nuevos transportes


La idea de crear una fuerza motriz que sustituyera a los caballos se remonta al siglo XVII.
La historia del automóvil recorre las tres fases de los grandes medios de propulsión: vapor, electricidad y gasolina.

El primer vehículo a vapor es el "carromato" de Nicolás Gugnot. El segundo es el triciclo de William Murdock. El tercer vehículo a vapor fue presentado en 1804 por Oliver Evans.

El automóvil llegó gracias al invento de Dunlop, las llantas neumáticas, pero también se necesitaba de un motor. El cual se cumplió con la aparición del motor eléctrico, una vez solucionados los problemas de la generación de corriente y su distribución.

En Alemania, se produjo un progreso permanente. Empezó en 1872 con el motor de gas de Nikolaus Otto. Utilizó el sistema de émbolo-cilíndrico de la máquina de vapor; pero en su motor -y desde entonces en todos los motores de explosión- la combustión tenía lugar en el interior y no en una caldera especial, como en las máquinas de vapor.

El primer vehículo de Karl Benz alimentado con gasolina fue un triciclo con motor de cuatro tiempos, basado en el principio de Otto. Benz inventó su propio sistema de encendido eléctrico y rodeó al motor de una envoltura por la cual circulaba agua fría como medio refrigerante. La fuerza del motor era transmitida a las ruedas posteriores por dos cadenas y un simple embrague intercalado en ellas. Para superar las dificultades de las curvas -la rueda exterior tenía que moverse más rápidamente que la interior-, Benz adoptó un invento inglés, el diferencial, patentado por J. K. Starley en 1877.

El vehículo se conducía con ayuda de un pequeño volante, ubicado sobre una delgada barra dispuesta delante de un banquito que servía de asiento al conductor.

Todos los detalles de este coche fueron construidos personalmente por karl Benz, y se convirtió así, en 1885 en el primer automóvil.